A decir verdad de todo este movimiento, toda esta escena que carece de un guion director y drama se conserva oculta y privada casi estática dentro de este cajón con seis puertas y una salida de emergencia, mas otra puerta que te conduce a otro similar a este, solo que con diferentes personajes, si la curiosidad te mata la paciencia con tan solo girar la cabeza hacia el otro interior y estiras el cuello te darás cuenta que todo es repetitivo, gente en profundo sueño, otras que escuchan música y menean la cabeza al ritmo que solo ellos disfrutan, gente que lee libros en idiomas de otro mundo, otras que hablan y bromean entre si, y si pasas a otro y luego a otro siempre es igual a todos como si la vida misma se encontrara prisionera ahí dentro de ese cajón de seis puertas y una salida de emergencia.
Mientras te relato esto el tren corre por encima del Williamsburg, y desde aquí en mi espacio reducido del cajón donde me encuentro parado leyendo un libro de mi segundo idioma y con mis auriculares escucho música que solo yo disfruto sin poder evitar acompañar el ritmo meneando la cabeza, sin importarme que la persona de enfrente me mire con desdén, sin importarme que su expresión entre si sea “la pinche tecnología” por que ademas observa a la chica entretenida con su tablita sensible al tacto. De pronto algo perturba el trayecto repetitivo de mis pupilas y entonces divisan unas construcciones enormes sumergidas envueltas por la neblina espesa que exhala el rio Hudson, como señal de protección y de paz, y entre mis pensamientos brota una frase sin pensar pero lo entiendo y entre mi digo: “la ciudad santuario”.
to be continue))
Escrito por Sr. Anzures