El avance nacional

julio 6, 2012

i
País sordo,
población mutada,
quioscos esperan que el ayuntamiento encienda la luz.
A la periferia de esta oscuridad
alguien suele estar triste.
Alguien,
aforado,
trastocado por la obligación de ser ciudadano,
se sacude
como perro pulguiento
El avance nacional.
Mientras tanto,
por las mañanas,
antes de que los periódicos desenfundan su realidad,
antes de cualquier comentario humano,
los pájaros pasan sin saber cuantos son.
Antes de cualquier indicio de historia,
antes de que algo logre llamar la atención
antes de que el polvo sea un problema
insectos giran su música hacia adentro
en espera del momento sin tiempo.
(La espera es el infierno y el progreso ese balde de agua fria).
El avance nacional.

ii

La ciudad arranca
y pocos voltean
hacia el cielo,
este cielo que no es nada
porque nada pende de él.
Voltear hacia el cielo es volcarse al vacío,
pero decir cielo reconforta,
los nombres son mascaras,
son motes,
los nombres son muletas,
los colores en las banderas mueren,
definir reconforta
y el país no tolera el silencio.

Pero alguien corre la cortina,
alguien coincide con su sombra
y da pie al avance:
El avance nacional.


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